Un mar de cosas grandiosas Eduars, por mi parte me quedo con ese encapsulado de Dungeons and dragons, gran juego.
Por mi parte algunas cosas:
Caminando en el tianguis me encontré con los juegos de DS, la verdad ya no recuerdo la última vez que compré juegos para esta consola; recuerdo que hace unos años quería el Sim city, así que me saqué la espina; el Rhythm heaven ya lo tenía, pero la verdad me dio mucha pena verlo ahí tirado entre juegos de Bratz y Barbie, un poco de regateo y lo saqué barato, ahora a buscarle un hogar.
Por supuesto Yakuza Kiwami 2 era una compra obligada, me dolió pagar full price pero hay que apoyar para que se animen a traer los otros juegos de la saga... eso sí, tengo el juego prohibido hasta la navidad.
Y más que compra, un regalo de un primo ese Virtual boy, que a su vez se lo dio un amigo que dice que pagó tres pesos por él, según para desarmarlo por la curiosidad... peeeero como no pudo con los tornillos gamebit lo dejó por la paz

.
Como pueden notar no tiene la base, ni los controles, ni juegos ni nada; en otras palabras quien sabe si sirva. Mi primo (que no sabe mucho de videojuegos) pensó que podía sacarle dinero, pero después de que le dije toooodo lo que tenía que conseguir para que la consola tuviera un valor considerable mejor decidió dármela así no mas, claro, yo tampoco pienso conseguir todo lo que falta así que ahí se queda como adorno para la posteridad.
Y bueno, la compra que realmente esperaba, ¡Felicidades Square-Enix!, lograste sacarme unos pesos más con otro disco de Nier.
Esta semana salieron a la venta las versiones orquestadas de Nier: Gestalt/Replicant y Nier: Automata, que básicamente son una selección de temas en orquesta. Además de lanzarlos de manera individual, salió una edición con una caja especial que trae en un solo paquete ambos discos y un disco extra.
En definitiva los discos más elegantes que tengo
Lo único que me mosquea es que para conseguir esta caja tuve que hacer un sacrificio de otro soundtrack que me interesaba, Policenauts... bah, habrá que prenderle la vela a un santo para que haya otra reedición, especialmente cuando no esté tan gastado.